Diferencias entre las naranjas ecológicas y las que no lo son

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El invierno es temporada de cítricos. Las naranjas se pueden consumir como postre, en ensaladas, en zumos o formando parte de platos principales. El consumo de esta fruta es muy popular en España y cada vez gana más interés la agricultura ecológica, con ello también las naranjas ecológicas.

Pero, ¿sabemos cuáles son las diferencias entre las naranjas ecológicas y las que no lo son? Las primeras se cultivan de manera íntegramente natural, sin componentes químicos y en campos que no son sulfatados.

¿Qué apariencia tienen las naranjas ecológicas?

Las naranjas de agricultura intensiva son todas muy uniformes y vistosas, algo que no ocurre con las ecológicas. El volumen y la tonalidad de las frutas es muy desigual tanto en textura como en intensidad.

Otra de las diferencias entre las naranjas ecológicas y las que no lo son es el tamaño del fruto. Por lo general, las ecológicas suelen ser pequeñas, un indicador de que no han usado químicos para hacer crecer más la naranja. A todo esto se suma el olor, que se detecta mejor en las naranjas ecológicas, pues el aceite del ácido cítrico se mantiene intacto.

Finalmente, otro aspecto a destacar es el sabor. Cuando las frutas, no solo las naranjas, son tratadas con pesticidas y químicos, el sabor es menos intenso, menos dulce y más sobrio. El dulzor que tienen las naranjas ecológicas es inalcanzable por parte de las que proceden de cultivos intensivos.

En el mercado, las naranjas que se comercializan con la etiqueta de ecológicas, deben superar estrictos controles que certifiquen que su producción es completamente natural. El precio a pagar por ellas es más elevado, pero a cambio nos llevamos a casa frutas de mayor calidad, más saludables y más respetuosas con el medio ambiente.