Naranjas y mandarinas: ¿en qué se diferencian?

naranjas-y-mandarinas

Las naranjas y mandarinas son frutas muy populares cuando llega el invierno, pues son propias de esta temporada. Su consumo se asocia a múltiples beneficios para el organismo por sus propiedades saludables. Ambas frutas son muy parecidas, pero no son similares y hay quien las confunde. Hoy os mostramos cuáles son las principales diferencias entre naranjas y mandarinas.

Naranjas y mandarinas, más allá de la diferencia de tamaño

Las naranjas son más grandes que las mandarinas, si bien es cierto que existen variedades de esta fruta con una dimensión muy similar a la de las mandarinas. El sabor es más dulce en las mandarinas, siempre en términos generales, ya que contienen más azúcar. Las naranjas son más ácidas. Además, con las mandarinas no se suele hacer zumo, con las naranjas sí.

Al pelar ambas frutas también observamos diferencias, pues las mandarinas tienen una piel más blanda y endeble. Esto invita a consumir naranjas en cualquier momento, pues se pueden pelar con los dedos. En cambio, para pelar las naranjas hay que usar un utensilio de cocina.

Los gajos son también más pequeños en las mandarinas, pero son más fáciles de pelar, de ahí que se consuman de manera más sencilla. Los gajos en cada mandarina oscilan entre ocho y doce habitualmente, en las naranjas son menos.

Con respecto a las propiedades nutricionales, las naranjas aportan más vitamina C, B3, hierro y calcio, pero las mandarinas son más rica en vitamina A. Todo ello lleva a ambas frutas a ser una elección ideal para evitar constipados, por su capacidad para reforzar el sistema inmunológico.

Ambas frutas están disponibles en los mercados durante todo el año, pero es el invierno y los primeros meses de primavera cuando más sabrosas están y cuando más beneficios ofrecen a la salud.